Tradición del Día de Muertos en Patzcuaro Michoacán -Historia del lugar -Tradicion -Festividades -Actividades culturales
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miércoles, septiembre 14, 2016
jueves, septiembre 08, 2016
Día de muertos en Pátzcuaro: velas, cultura y tradición.

Sin duda, vivir un día de muertos en Pátzcuaro es una de esas cosas que deben ocurrir una vez en la vida: aquí las tradiciones se han vuelto espectáculo y viajantes de todo el mundo vienen a presenciarlas. En Pátzcuaro, Michoacán, la fiesta de muertos fortalece los lazos familiares y comunitarios, puesto que toda la familia y localidad participa en los preparativos que engalanarán las casas, calles y plazas por las que retornarán los difuntos. En Janitzio, uno de los islotes que conforman Pátzcuaro, todo comienza el 31 de octubre con la cacería del pato (práctica que se ha debilitado debido a que esta ave se encuentra en peligro de extinción en su hábitat lacustre), las mujeres del pueblo cocinan en diversos platillos el resultado de la caza que más tarde será ofrendado a los muertos.Después, el pueblo realiza dos fiestas a los fieles difuntos, la primera el 1 de noviembre, cuando se recuerda a los “angelitos”, es decir a aquellos que murieron siendo niños, posteriormente el 2 de noviembre se honra a los muertos que perecieron siendo adultos. Justo para honrarlos es que se realiza una procesión nocturna en la noche del 1 de noviembre en canoas ataviadas con infinidad de velas, llevando ricos platillos y bebidas y ambientadas con música para dar la bienvenida a quienes regresan de la muerte. El espectáculo es impresionante pues el lago se ilumina de tal forma y se llena de tantos rezos y cantos que casi puede sentirse la presencia de quienes ya se fueron. Aquí las tradicionales veladas en los panteones también se vuelven todo un espectáculo debido a la cantidad de velas y los adornos majestuosos que los familiares colocan en las tumbas. Además, se realiza un festival cultural que este año se llama "La muerte también se divierte" y que incluye exposiciones, ballet, tianguis artesanales, danza contemporánea, teatro y ofrendas monumentales en Pátzcuaro, Janitzio, Yunuen y el resto de los islotes alrededor del lago.No olvides visitar las ofrendas monumentales que ponen los lugareños: del 28 de octubre al 6 de noviembre estará la del Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro. En la Biblioteca pública Gertrudis Bocanegra habrá también una exposición de catrinas ; en la Isla de Yunuen habrá hasta un concurso de ofrendas. Toma en cuenta que la celebración es tan popular que todos los años hay aglomeraciones para visitar los panteones, y los hoteles no se dan abasto, por lo que es mejor hospedarse en Morelia. City Express se encuentra justo en el centro de la ciudad, por lo que es tu mejor opción.
miércoles, septiembre 07, 2016
¡Pátzcuaro el lugar perfecto!
Pátzcuaro
(en purépecha P'askwarho /Pʰáskʷaɽo/) es una ciudad del estado mexicano de
Michoacán. En la antigüedad era parte del señorío de los Huacusechas, la tierra
de los indígenas que los españoles llamaron tarascos y que ahora se denominan
purépechas. Pátzcuaro se encuentra categorizado por la Secretaría de Turismo
como uno de los Pueblos Mágicos. Es cabecera del municipio del mismo nombre.
Pátzcuaro
fue una de las primeras ciudades que fundaron los purépechas, hacia el año
1300. La tradición cuenta que fue fundada por Curatame y que luego fue
convertida en el centro religioso y ceremonial del pueblo purépecha por
Tariácuri. En 1522, al momento de la llegada de los españoles, la capital se
había trasladado a Tzintzuntzan, y subsistía en Pátzcuaro solamente un centro
ceremonial escasamente poblado.
Pátzcuaro, Pueblo Mágico desde 2002, se ubica a aprox.
385 Km de la capital de la República Mexicana y más o menos a la misma
distancia de Guadalajara, Jal., sobre la ruta 120, que parte de la carretera
#15 (México-Guadalajara) que a su vez pasa por la ciudad de Quiroga, a 20
minutos de Pátzcuaro, pasando también por Tzintzuntzan, la legendaria capital
del antiguo Imperio Purhépecha.
Pátzcuaro
- como centro comercial y cultural de la región desde tiempos remotos -, es por
excelencia un importante núcleo de amplia producción artesanal, que incluye
trabajos de madera que van desde juguetes, lacas y maques hasta muebles como
sillas, comedores, puertas y baúles tallados, entre otros.
Asimismo
se trabaja el hierro forjado, hojalata, papel maché, tejidos en lana como
suéteres, zarapes, tapetes y alfombras con diseños característicos. Igualmente
se elaboran productos hechos con fibras naturales que crecen en el lago y con
henequén, que es traído de fuera y que se utiliza para fabricar tapetes,
bolsas, manteles individuales y otras cosas.
martes, septiembre 06, 2016
PAN DE MUERTO
Una dulce tradición
Para algunos historiadores, los orígenes del pan de muerto se remontan a las ceremonias prehispánicas en honor a Huitzilopochtli, dios de la guerra en la mitología mexica.
Durante dichas celebraciones se elaboraba un tipo de pan con amaranto, el cual se moldeaba para representar la figura del dios guerrero que, después de ser sacrificado de manera simbólica, era compartido y comido por el pueblo.
En otros rituales prehispánicos con la misma connotación religiosa, se solía hacer un amasijo de amaranto con la sangre de los sacrificios humanos, el cual era percibido como un alimento sagrado.
Después de la conquista de México, y como parte del proceso de evangelización, los frailes españoles utilizaron algunos símbolos de la religión prehispánica para inducir la conversión de los indígenas al cristianismo.
Fue así como se comenzaron a elaborar los primeros panes de muerto con harina de trigo, los cuales se decoraban con azúcar pigmentada de color rojo en alusión a la sangre que se ofrendaba en los rituales prehispánicos.
Hoy en día, aún se elaboran este tipo de panes pigmentados en las panaderías de los pueblos y los barrios más tradicionales.
La peculiar decoración de este pan festivo expone muchos de los símbolos que enmarca la tradición del día de muertos.
Coronando la parte central del pan, se observa una protuberancia que representa el cráneo de un esqueleto del que se desprenden cuatro canelillas o hileras de pan en forma de huesitos; dichos huesitos están colocados en forma de cruz y simbolizan los cuatro rumbos del universo en la cosmogonía prehispánica, aunque también se les asocia con los cuatro puntos cardinales relacionados con divinidades como Quetzalcóatl, Huitzilopochtli, Tezcatlipoca y Xipetotec.
En cuanto a la forma circular del pan, se cree que es una del ciclo constante que transcurre entre la vida y la muerte.
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